La prohibición del Jardín...

Actualizado: 24 de ago de 2019

La deidad suprema, a pesar de toda su corte celestial de ángeles, querubines, serafines y demás criaturas angelicales, se sentía sola y hastiada, aburrida y sin con quien hablar verdaderamente...y entonces hizo algo que casi nunca hacía: miró hacia abajo, y vió una de sus creaciones, un pequeño planeta, una mota de polvo en la vastedad cósmica, regido por esa Estrella que sabía iban a adorar muchos pueblos en ese Planeta Azul. Si, lo sabía, pero a veces se olvidado de ello, y además, había que experimentar...

Entonces dijo, al sexto día, después del Principio: "los hago varón y mujer, a mi imagen y semejanza, pues no conviene que el hombre esté solo, sean fecundos y multiplíquense...y los bendijo"... y los puso en un Jardín que creo para ellos para que lo cultivaran y cuidaran y comieran de todos los frutos que había; pero como nada se nos da gratis, también les dio un mandato, una prohibición, sí esa que ustedes conocen, la de no comer los frutos del árbol llamado "del conocimiento del bien y del mal", porque de hacerlo morirían, y eso le daría mucho pesar porque estaban hechos a su imagen y semejanza, es decir, eran inmortales...Y también les dijo: Yo vendré casi todos los días para ver como van y sobre todo para charlar con ustedes, que allá arriba en la morada celestial eso de conversar no se da mucho...

La mujer, seducida por el más bello de los ángeles celestiales, que le susurró al oído algo que ella quería escuchar, algo así como "eso de que moriréis es mentira, por el contrario, seréis como dioses..." y entonces miró el fruto y vió que era excitante, jugoso y sabroso, y comió...Alborozada llamó al hombre y le dio de comer del fruto...y ocurrió algo inesperado o más bien previsto: los ojos se les abrieron y comenzaron a ver de verdad... y sintieron miedo y vergüenza y se escondieron y se taparon el cuerpo...

En el Jardín se oyó una voz atronadora, como la de un padre furioso e iracundo que preguntó: "Dónde estáis, porque os habéis escondido, yo todo lo veo y oigo y lo se de antemano...han desobedecido, ¿por qué lo han hecho?. Y la mujer respondió: ese ángel, el más bello y engalanado con piel de serpiente, me sedujo y engañó, me hizo creer que seríamos como tu. Y tu, hombre, ¿por qué lo hiciste? y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me hizo comer. (Agazapado y escondido en la maleza, el ángel celestial más bello, ahora en forma de serpiente con manos y pies muy cortos, escuchaba esa conversación, y mirando hacia atrás vió que no tenía a nadie para echarle la culpa (¿o sí?), sintió rabia y desapareció...)

Después de las recriminaciones, imprecaciones, inculpaciones y maldiciones, todo en el Jardín quedó quieto, inmóvil, los personajes de esta Historia estaban como petrificados, en suspenso...y entonces se se oyó un Silencio profundo, penetrante, lacerante, subterráneo y recóndito...la muerte anunciaba su entrada a este mundo...y así currió el primer desalojo...





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